viernes, 6 de julio de 2012

Hospitales Shriners, Filantropia Masonica

Los Shriners son un grupo masónico fundado en 1872 y compuesto por mas de medio millón de personas distribuidas en 4 países: Canadá, EE.UU., México y Panamá. La fraternidad se organiza en mas de 190 templos que a su vez financian la red hospitalaria Shriners para niños.
Con tecnología de punta y algunos de los mas prestigiados especialistas del mundo, los 18 hospitales de lo único que carecen es de un departamento de cobranzas. La atención medica es completamente gratuita. No se solicitan ni se aceptan seguros médicos, pensiones del gobierno o pagos de terceras personas. El 100% del costo es cubierto por una red de internacional de patrocinadores organizada por los Shriners. En algunos casos incluso llegan a cooperar con los gastos de transportación.

Los únicos requisitos para recibir atención medica en uno de los hospitales es contar con menos de 18 años de edad, sufrir algún problema en los huesos, músculos o articulaciones, buena probabilidad de conseguir una mejoría significativa con el tratamiento y que dicho tratamiento no pueda ser financiado por la familia en alguna otra institución medica.
El primer hospital fue fundado en Shreveport, Louisiana, en 1922; y el más reciente en Sacramento, California, en 1997, donde se atienden problemas ortopédicos, quemaduras y tratamientos de lesiones en la columna. Los requisitos para solicitar admisión como paciente de los Hospitales Shriners para Niños son los siguientes:

1.- El solicitante debe padecer una enfermedad o deformidad que corresponda al campo de cirugía ortopédica.

2.- El paciente debe ser menor de 18 años de edad.

3.- Que el costo del tratamiento ocasione un sacrificio económico serio a los padres o tutores legales.El hospital proporciona sus servicios en forma completamente gratuita sin consideración de raza, religión o relación con un shriner.

Existen 22 hospitales Shriners en Estados Unidos: 19 hospitales ortopédicos que ofrecen tratamiento para escoliosis, osteogenosis imperfecta (deficiencia en los huesos), pie equinovaro, dislocación de las caderas, problemas con piernas disímiles; y tres internacionalmente reconocidos como Institutos Shriners para Quemaduras.
De estos 22 hospitales, tres ofrecen servicio directo a Puerto Rico: Springfield y Boston, ambos en Massachusetts y Filadelfia. Actualmente hay 1,200 pacientes activos en el país de los cerca de un millón y medio que existen alrededor del mundo.
Shriners es una fraternidad que con su obra filantrópica ofrece tratamiento gratuito a pacientes hasta los 18 años. Todos los Shriners pertenecen a la fraternidad masónica, que es aún más antigua, y son hombres comprometidos con el principio masónico de amor fraternal y en su creencia en Dios como el gran arquitecto del universo.

La labor de los Shriners es una de las mas reconocidas a nivel mundial. El unico requisito para ser un shriner es ser Maestro Mason.

martes, 3 de julio de 2012

Mandalas, Arte Mistico


Mandala significa círculo en sánscrito. Esta palabra es también conocida como rueda y totalidad. Más allá de su definición como palabra, desde el punto de vista espiritual es un centro energético de equilibrio y purificación que ayuda a transformar el entorno y la mente. También se le define como un sistema ideográfico contenedor de un espacio sagrado.
Los mandalas son utilizados desde tiempos remotos. Tienen su origen en la India y se propagaron en las culturas orientales, en las indígenas de América y en los aborígenes de Australia. En la cultura occidental, fue Carl G. Jung, quien los utilizó en terapias con el objetivo de alcanzar la búsqueda de individualidad en los seres humanos. Jung solía interpretar sus sueños dibujando un mandala diariamente, en esta actividad descubrió la relación que éstos tenían con su centro y a partir de allí elaboró una teoría sobre la estructura de la psique humana.

Según Carl Jung, los mandalas representan la totalidad de la mente, abarcando tanto el consciente como el inconsciente. Afirmó que el arquetipo de estos dibujos se encuentra firmemente anclado en el subconsciente colectivo.

Los mandalas también son definidos como un diagrama cosmológico que puede ser utilizado para la meditación. Consiste en una serie de formas geométricas concéntricas organizadas en diversos niveles visuales. Las formas básicas más utilizadas son: círculos, triángulos, cuadrados y rectángulos.

Según la Psicología, el mandala representa al ser humano. Interactuar con ellos te ayuda a curar la fragmentación psíquica y espiritual, a manifestar tu creatividad y a reconectarte con tu ser esencial. Es como comenzar un viaje hacia tu esencia, te abre puertas hasta ahora desconocidas y hace que brote tu sabiduría interior. Integrarlas a tu vida te dará centro y la sensación de calma en medio de las tormentas.

El trabajo de meditación con mandalas puede consistir en la observación o el dibujo de éstos. Con sólo sentarte en un lugar cómodo, lograr una respiración rítmica y profunda, y disponerte a observar algún mandala de tu elección, puede llevarte a un estado de relajación y te sentirás más alerta ante los hechos que suceden a tu alrededor. El proceso de observación puede durar entre tres y cinco minutos.

El Poema Negro

Claudio De Alas
1886-1919
Historias de amor se conocen muchas, pero ésta sin duda es una de las más originales y macabras que nos hacen meditar sobre lo ilimitado de este sentimiento, capaz de llevarnos a realizar los más insólitos y descabellados actos en una constante lucha entre la locura y la razón.

 Cuando moría me abrazó, y con voz quebrada y lastimera, me dijo que en recuerdo de este amor me dejaba su blanca calavera, que la robara de su propia tumba y que en mis horas alegres o de duelo, su espíritu vendría desde el cielo y a través de ella me vería. Y el tiempo pasó, siento su voz reclamándome "Cumple tu promesa!"

Y al fin llegó la noche, llena de oscuridad y viento, valiéndose la lluvia y los truenos el mar rugía a lo lejos, ardiente corazón y presa del terror escalé la muralla de los muertos, sentí de inmediato su presencia en aquel viejo cementerio, nada cambiará, siempre estarás allí, mirándome, aunque tus ojos ya, no me puedan ver.

Por las calles sombrías, del desierto campo santo, llegué así a mi destino, rodeado de coronas y de santos, una ráfaga me dio el brillo, rompí su mármol con un martillo, una ráfaga pestilente un fuerte olor a muerte.

Al fondo de la caja entre vendajes y mortajas, olas hirvientes de gusanos, se la tragan lentamente, de sus brillantes ojos quedan dos grandes huecos, y esa boca que era tan apasionada, una muda y terrible carcajada!!! noooo!!!!

Este amor es mi dolor, la locura contra la razón.
De su belleza que radió cual astro, no había allí tan siquiera un rastro, era un informe y corrompido andrajo, la miré desconsolado, acongojado, mudo, medité en los festines de la muerte y me hundí en el sepulcro abierto a tajos, temblorosas tendieronse mis manos al inmenso hervidero de gusanos, busqué de la garganta la juntura, nervioso retorcí, hubo traquidos de huesos arrancados y partidos, hasta que hollando vi las sepulturas; huí miedoso entre las sombras crueles, creyendo que los muertos en tropeles, levantaban su forma descarnada corriendo a rescatar su calavera, esa yerta y silente compañera de la lóbrega noche de la nada.

Eso pasó, fue ayer, hoy en mi mesa, cual escombro final de su belleza, helada, muda, lívida e inerte sobre mis libros en montón reposa, cual una gigantesca y blanca rosa, que ostentase la risa de la muerte.

Sus grandes cuencas como dos cavernas me miran inmóviles y eternas; soñando la veo transformarse en lo que era y comienza a acercarse; me siento suyo la siento mía pero mis pupilas me despiertan, para mostrarme la imagen de la muerte que estática y sombría me contempla.

Cuando yo me muera, linda calavera, me acompañarás hasta la eternidad!.

lunes, 25 de junio de 2012

El Incienso, Facilitador Sensorial


Desde hace milenios distintas tradiciones místicas han utilizado el incienso como un catalizador de manifestaciones etéreas así como una especie de facilitador sensorial para entablar conexiones entre el mundo de la materia y el del espíritu. Sin embargo, como suele ocurrir, la ciencia había prestado poca atención a los posibles efectos neurológicos de estas sustancias. Tal vez por eso el estudio que realizaron conjuntamente investigadores de la Universidad Johns Hopkins y de la Universidad Hebrea de Jerusalén resultó particularmente innovador.

Utilizando como muestra resina de Boswellia, árbol bastante popular en ciertas regiones de África y Arabia que ha sido tradicionalmente utilizado para extraer resina que posteriormente se quema para cobijar con su humo recintos religiosos, los investigadores comprobaron que al entrar en contacto con una persona este incienso activa canales iónicos del cerebro. El resultado de esta interacción es un estado de relajación neurológica –debilita sensaciones ligadas a la depresión y a la ansiedad.

Raphael Mechoulam, co-autora del estudio, enfatiza en el efecto neurológico del incienso, una sustancia que muchos utilizan contemplando exclusivamente su papel metafórico:

“A pesar de la información contenida en antiguos textos, la psicoactividad de los componentes de la Bosweilla no han sido investigados. Comprobamos que el acetato de incienso, un componente de resina de Bosweilla, cuando probado en ratones reduce la ansiedad y provoca un comportamiento anti-depresivo. Aparentemente en la actualidad la mayoría de los usuarios asume que el quemar incienso solo tiene un significado simbólico”.

Para determinar los efectos de esta resina sobre el sistema nervioso los científicos administraron acetato de incienso a los ratones y comprobaron que ciertas áreas de su cerebro, aquellas ligadas a los circuitos nerviosos y al manejo de emociones, respondían significativamente al estímulo –específicamente activó una proteína llamada TRPV3 que se presenta en el cerebro de todo mamífero y esta relacionada a la percepción de temperatura.

“El estudio también provee una explicación biológica a las prácticas religiosas que se han preservado a lo largo de milenios, atravesando el tiempo, la distancia, la cultura, la religión. El quemar incienso realmente te ofrece una sensación de calor y hormigueo alrededor del cuerpo” afirma emocionado el entonces Editor en Jefe de The FASEB Journal, Gerald Weissmann.

No deja de ser curioso como la ciencia celebra cuando comprueba metódicamente un postulado místico, olvidando que durante siglos se dedicó a descalificarlo. Si hace un par de décadas hubiésemos intentado explicar a un científico que el incienso tiene propiedades que van más allá de la estética sensorial, y que de manera inexplicable, pero también innegablemente, inducen condiciones propicias para la oración, el rezo, o la meditación, muy probablemente nuestra afirmación habría sido discriminada. Sin embargo hoy, luego de cinco mil años de uso del incienso en contextos espirituales –recordemos que en China hay indicios de esta práctica que datan del neolítico– celebra el haber confirmado propiedades psicoactivas de este ingrediente ritual.

Pero más allá de observar este divertido retraso científico no deja de ser reconfortante para nuestras mentes, a fin de cuentas educadas en contextos racionales, confirmar que esa seducción metafísica que hemos mantenido durante años frente al incienso en realidad responde a un tangible estímulo neurológico que favorece nuestro diálogo con el espíritu. Dejemos pues, con aún más confianza, que la efímera y ágil silueta de su humo siga abrazando nuestros espacios (como el río acaricia la tierra que atraviesa sin detener su marcha).

jueves, 21 de junio de 2012

La Sabana Santa y La Obra Perdida de Da Vinci (Salvator Mundi)

A la luz de la reciente restauración de Salvator Mundi, una obra perdida de Leonardo da Vinci, un par de investigadores proponen una vez más que el sudario que supuestamente envolvió a Cristo al morir sea una falsa reliquia elaborada por el maestro italiano.
Aunque la alta jerarquía católica y muchos creyentes defiendan la autenticidad de la Sábana Santa, el supuesto sudario en el que se envolvió a Jesucristo luego de su muerte y en el que milagrosamente quedaron impresos y conservados los rasgos de su cuerpo, no han sido pocas las ocasiones en que se ha alegado, incluso con pruebas científicas, que se trata de un falsa reliquia, que su antigüedad no corresponde a la de la época de Jesús y que el manto que se venera en la Catedral de San Juan Bautista, en Turín, habría sido confeccionado en el Renacimiento.
Y justamente cuando se habla de esta época inmediatamente sale a colación el nombre de Leonardo da Vinci, sin duda una de las mentes más privilegiadas de la historia a quien se le imputa la responsabilidad de esta, según se vea, piadosa falsificación o ingeniosa broma de la santa reliquia.

Este asunto vuelve a adquirir relevancia pública por la reciente recuperación y restauración de una de las obras perdidas de Leonardo, un cuadro que ahora se conoce como Salvator Mundi y que representa a Jesús en una distribución iconográfica de Mesías triunfante: de frente, la mano derecha en alto haciendo un signo de bendición con los dedos y sosteniendo con la izquierda, pegado al regazo, un globo imperial coronado con una cruz o, en el caso de la pintura atribuida a Leonardo, solo un globo de cristal.

tomando como referente este retrato, los investigadores Lynn Picknett y Clive Prince han notado el enorme parecido existente entre los rasgos del Cristo ahí representado y los trazos en la Sábana Santa. Y quizá, más que parecidos, podría hablarse de una exacta correspondencia entre ambos, como si uno fuera la continuación o el complemento del otro, acaso la copia.

Por otra parte, Picknett y Prince aseguran también que el procedimiento mediante el cual Leonardo pudo conseguir este efecto se asemeja a una especie de fotografía rudimentaria, tomas renacentistas logradas por el conocimiento magistral que Leonardo tenía en cuestiones de óptica y lentes. De hecho los investigadores sugieren que el globo de cristal que sostiene el Salvator Mundi —simple, sin la cruz que acompaña a estos objetos que también se conocen como orbes— podría ser una alusión encriptada del propio Leonardo a esas prácticas casi fotográficas que desarrolló y que pudiera haber aplicado en el Sudario de Turín (lo cual, de paso, también nos daría una idea del aspecto que tuvo el maestro en vida).


FUENTE: [Daily Grail]

sábado, 16 de junio de 2012

Por qué no podrás experimentar el instante de tu muerte

¿Tienes una mórbida curiosidad por saber lo que se sentiría recibir un balazo en la cabeza, chocar contra un vidrio a cientos de km/h o simplemente sentir ese último aliento en toda su extensión? Puedes dejar de preguntártelo, puesto que difícilmente lo sabrás, incluso si te sucede a ti.

Por una parte esto se dificulta puesto que el cerebro tarda en procesar una experiencia. Las señales que percibimos e integramos como experiencias tardan en viajar a través del neurocórtex y en ser asimiladas. El neurocientífico David Eagleman señala que estrictamente “siempre estamos viviendo en el pasado”. Nuestro cerebro tarda entre 150 milisegundos y 300 milisegundos, según Eagleman,en ensamblar una experiencia consciente después de percibir una señal. Esto ocurre porque nuestro cerebro se toma el tiempo de sincronizar todo lo que percibimos, cuando las cosas ocurren a diferentes velocidades y a diferentes distancias (por ejemplo el sonido y la luz viajan a diferente velocidad, algo que cotidianamente podemos percibir en un rayo).

Incluso un accidente automovilístico tarda menos. A los 8.5 ms las bolsas de aire se disparan; a los 15 ms el auto empieza absorber la temperatura del impacto; a los 70 ms el pasajero ya ha rebotado dentro del auto –el punto en el que los expertos declaran el evento como completo.

El caso de un disparo de bala es aún más rápido. Aunque existen numerosos casos en los que se ha podido sobrevivir un impacto de bala, cuando éstas atraviesan partes del cerebro sin causar mucho daño debido a su tamaño. Pero aunque la persona sobreviva, la conciencia, al ser un fenómeno delicado que depende de la interacción de señales eléctricas viajando en el cerebro consistentemente, fácilmente se pierde ante el trauma de un impacto.

Así que será difícil que experimentes el veloz instante de la muerte: que sientas ese momento justo en el que mueres, pasará, según esta teoría científica, sin conciencia, un momento no tendrás idea de lo que está por sucederte, seguirás en el pasado, cuando ya habrás dejado de ser. La muerte sería justamente aquello que es inaprehensible, indescriptible, de lo cual no sólo no podemos extraer información, como un agujero negro, sino durante lo cual tampoco podemos procesar información.

Sin embargo, algunos investigadores plantean versiones alternativas. El físico Gary Hammond sugiere que ocurre “una dilación relativista del tiempo a último minuto que provee ‘una vida después de la muerte’ que en realidad ocurre microsegundos antes de la muerte y que por su enorme dilación temporal parece ocurrir después de la muerte”, dice Hammond. Aunque no escapamos de la idea de que la percepción de la muerte es una ilusión, la teoría de Hammond al menos provee de una post-experiencia de muerte.

Más radical es la teoría de Anthony Peake, quien sostiene que a través de la detonación de un neurotransmisor, debido al estrés que sobreviene al morir, no sólo experimentamos ese instante final, experimentamos todos los momentos de nuestra vida en una especie de holograma:

Sugiero que en lo que llamo Experiencias de Muerte Real, la persona que muere experimenta todas las percepciones reportadas en las clásicas experiencias cercanas a la muerte pero a grandes rasgos. Propongo que su percepción del tiempo se acelera tanto que literalmente se salen del ‘tiempo del reloj’ (el tiempo como es percibido por otros tales como un observador que presencia a un sujeto muriendo) y repentinamente se hallan en una zona atemporal forjada por la mente. Dentro de este estado atemporal entre la vida y la muerte (un estado que desde siempre ha sido reconocido por muchas religiones, llamado el “Bardo” por los budistas tibetanos y el “Limbo” por los cristianos) se experimenta la ‘revisión panorámica de la vida’, como la llaman los investigadores de las experiencias cercanas de la muerte. Sin embargo, a diferencia de los reportes de experiencias cercanas a la muerte como ‘mi vida destelló ante mis ojos’, yo sugiero que en la experiencia real de la muerte la vida se experimenta ‘en tiempo real’, literalmente revives minuto a minuto toda tu vida. El universo interno en el que esto sucede lo llamo ‘El IMAX Bohmiano’.

viernes, 15 de junio de 2012

Creerse "el elegido". Síndrome de Jerusalén

Actuar como un mesías, creer que Dios comunicó una misión directamente, son algunos de los comportamientos que experimentan quienes desarrollan el llamado Síndrome de Jerusalén, el cual, en ocasiones, se trata únicamente cambiando la rutina de la persona.
La influencia que ejerce la cultura judeocristiana sobre casi cualquier persona en el mundo occidental, incluso sin ser creyente, es notable. George Steiner, hablando de las ideas en las que se cimenta Europa, no duda en equiparar la importancia de Grecia con la de Israel, el venerado pensamiento griego con la a veces olvidada herencia hebraica. Esta, podría pensarse, es mucho más sutil, mucho más internalizada. Tanto, que puede generar un trastorno psicológico conocido como Síndrome de Jerusalén.

Este desorden se caracteriza porque la persona que lo desarrolla se cree súbitamente “el elegido”, un mesías destinado para cumplir una misión redentora. En ocasiones se creen vicarios del Cristo, en otras se creen el Cristo mismo, siempre están convencidos de que Dios mismo les comunicó sus deseos y mandatos.

Los comportamientos que se emprenden a partir de esto pueden ser diversos, desde pararse en una esquina para comenzar a predicar, hasta pasar mucho tiempo orando sin descanso, no bañarse en muchos días o ayunar por periodos prolongados. Las cosas se empiezan a complicar, sin embargo, cuando la misma voz que le confesó ser “el elegido”, impulsa a esta persona a realizar actos que pueden resultar destructivos, que causan sufrimiento a sí mismos y a otros.

El tratamiento que estas personas reciben igualmente es variado: antipsicóticos, tranquilizantes, intentos inútiles de convencerlos de lo contrario a lo que creen con toda su voluntad. En algunos casos basta un mes de tratamiento en un hospital especializado para devolver al paciente a la normalidad mental, en otros una semana es más que suficiente. Se ha documentado que ciertas personas solo requieren volver con sus familias y el trato cotidiano con personas que conocen para sacarlos de su delirio.

Curiosamente en este desorden influye mucho el tipo de espacios donde se mueve el individuo. No por casualidad el trastorno lleva el nombre de una de las capitales religiosas más importantes del mundo: cuando una persona está rodeada de toda una matriz arquitectónica y anímica que remite a cierto misticismo espiritual, la probabilidad de que se transforme la manera en que percibe su realidad, es mayor.